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  • Foto del escritor: Carlos Hernández Franco
    Carlos Hernández Franco
  • 26 abr
  • 2 min de lectura

A pocas horas desde la tentativa de asesino del Presidente de los EE.UU. Donald Trump, podemos analizar bien lo sucedido en una acción que ha sido transmitida por medios de comunicación, y a la postre, por los dispositivos móviles de los allí presentes. Tratando el asunto desde la humildad de mi profesión como jefe de seguridad y escolta privado, procuraré ofrecer mi opinión de la actuación de los miembros del Servicio Secreto, quienes son los encargados de proteger al citado mandatario.


Por una parte, no es la primera vez que Trump se ve envuelto en tentativas de asesinato, sin ir más lejos en julio de 2024 le rozó y le hirió levemente la oreja una bala del 5,56 mm nada desdeñable desde un rifle AR-15. Por otra, siempre los lugares concurridos y con grandes concentraciones de gente son un reto y un dolor de cabeza para cualquier servicio de seguridad personal. Cuando se trata de estos eventos, es fundamental la coordinación de la seguridad con los organizadores, emergencias y otras fuerzas de seguridad.


Para ir al grano, lo que hemos visto es una actuación muy mejorable de la seguridad perimetral y la contravigilancia. Que si bien realmente el éxito de proteger al VIP se ha producido, hemos visto que la evacuación (Correctísima desde el atentado a Reagan en marzo de 1981 que hizo revisar los protocolos) fue algo atropellada y apresurada. Como si en algún momento la seguridad no estuviera bien coordinada.


Dicho esto, lo importante es el entrenamiento constante de diferentes situaciones y tener a los VIP, en este caso coincidían varios, perfectamente ubicados. Vimos como por ejemplo, la mujer del vice-presidente J. D. Vance quedó atrás y en parte algunos huecos al descubierto. Incluso el propio presidente no estuvo seguro de inmediato de lo que había pasado. El primer pensamiento de Trump fue que se trataba de una bandeja llena de platos de la cena. No obstante, el Servicio Secreto logró frenar al sujeto en cuestión de segundos.


Consecuentemente a lo anterior, reitero que el error de detección por parte del perímetro es grave. La evacuación, teniendo en cuenta las dificultades podemos decir que fue mejorable, pero la actuación para anular la amenaza una vez más, impecable.



 
 
 
  • Foto del escritor: Carlos Hernández Franco
    Carlos Hernández Franco
  • 8 dic 2024
  • 2 min de lectura

Actualizado: 18 ene 2025

Decía Sun Tzu (544-470 ac) "Si tu enemigo es superior evita enfrentarlo directamente, si está unido, sepáralo. Atácale cuando no esté preparado, aparece cuando no seas esperado".


Parece que estas palabras que ya tienen varios siglos de existencia, describen a la perfección cómo opera un enemigo que utilice la guerra híbrida. Podría ser perfectamente su definición práctica, aunque formalmente entendemos este concepto como aquella estrategia bélica en la cual se utilizan toda clase de medios y procedimientos ya sea la fuerza convencional o cualquier otro medio irregular como la insurgencia, el terrorismo, la migración, los recursos naturales e incluso otros más sofisticados mediante el empleo de las últimas tecnologías (guerra cibernética) con otros métodos de influencia como las noticias falsas, diplomacia, guerra jurídica e intervención electoral del extranjero y en las que la influencia sobre la población resulta vital. Curiosamente esta semana hemos asistido a la noticia que describía la anulación de la primera vuelta de las elecciones en Rumanía por sospechas de la injerencia rusa mediante el uso de las redes sociales. En España, sabemos que se investiga al separatismo catalán que presuntamente parece que recibió apoyo del Kremlin.


¿Por qué están siendo más evidentes este tipo de acciones híbridas teniendo como actor principal presuntamente a Rusia? Evidentemente estamos experimentando una actividad más frenética desde que comenzó la invasión a Ucrania 2.0, es decir la reciente. Entre las acciones que se pueden observar están las injerencias mediante el espionaje. los Estados europeos han expulsado a unos 500 diplomáticos rusos, de los que el servicio secreto británico MI5 considera espías al menos a 400. Incremento de ciberataques y sabotajes a empresas estratégicas. Desinformación y propaganda prorrusa en la que se intenta influir en las redes sociales y medios digitales para generar opinión favorable. Eso sin contar con ciertos "accidentes" en los que se suelen precipitar al vacío curiosamente los críticos con la invasión. Pero esto no solo viene de Rusia. Se tienen constancia de este tipo de prácticas de otros estados como China o Irán, pero que también los tenemos en occidente, no les quepa ninguna duda. Son técnicas herederas de la Guerra Fría (1945-1989) pero con más actores principales y muchos más medios desestabilizadores.


¿Cómo podemos combatir a este tipo de enemigo? No queda otra que adaptarse a este tipo de lucha y desde hace algunos años lo llevamos sufriendo. Se debe derrotar a una amenaza que está poniendo a prueba las características esenciales de los estados, sus ordenamientos jurídicos, opinión pública, libertades y sus fuerzas armadas. El perfil de los mandos y combatientes ha de evolucionar incluyendo necesariamente habilidades tecnológicas y analíticas. En definitiva, iniciar la transición a una vigilancia permanente apoyada en las nuevas armas cibernéticas, con el fin de evitar las mutaciones vertiginosas de las amenazas para garantizar la estabilidad y la paz.



 
 
 
  • Foto del escritor: Carlos Hernández Franco
    Carlos Hernández Franco
  • 17 ene 2021
  • 2 min de lectura

Durante y después de la Guerra del Golfo, muchos analistas estratégicos de las principales potencias militares, han seguido y estudiado detenidamente el desempeño de las fuerzas armadas de EEUU para poder planificar y adoptar estrategias defensivas en un futuro hipotético de enfrentamiento.

Aunque en los años 90, se debía dar por sentado la superioridad militar de EEUU, por ejemplo China, en los últimos años ha esgrimido una postura defensiva activa en la costa del Pacifico, mientras se ha empleado para Eurasia otra apoyada en el comercio. Si bien busca ejercer influencia en amplias zonas del continente, y en África y América del Sur, sin necesidad de ocupación militar o física del territorio. Su diseño estratégico de naturaleza económica, abre la forma de establecer los cimientos de un nuevo escenario mundial más favorable a sus intereses, deconstruyendo las normas y usos internacionales bajo el dominio estadounidense.


Desde la caída de la URSS hasta ahora, la supremacía militar de EEUU ha sido efectiva gracias a disponer de una plena libertad de acción estratégica, pudiendo efectuar pronto la reunión de material y efectivos y comenzar las operaciones en cualquier momento y lugar de su elección, así como proyectar sus fuerzas sin oposición. Ahora, con el desarrollo de las nuevas tecnologías, surgen nuevos desafíos que incrementan los riesgos operacionales y estratégicos.

China y Rusia principalmente, han ideado conceptos operativos mediante la actividad de la geografía, modos de empleo táctico y la concepción de armas adecuadas para apoyar estrategias defensivas y la consecución de la superioridad operacional neutralizando puntos vitales del despliegue enemigo. La finalidad de esas estrategias y conceptos de empleo es crear posibilidades de victoria de éxito, evitando el enfrentamiento militar directo con EEUU y sus aliados. En definitiva, lo que se acontece no es una guerra de ejércitos y armamento sino de sistemas en la que cada uno bate los puntos críticos del sistema adversario para colapsar su funcionamiento y hacerlo incapaz de atacar o defenderse. Deshacer, paralizar o destruir la capacidad de actuación del sistema operativo del enemigo. Esto sustituye al desgaste o la maniobra convencional



 
 
 
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